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Una filosofía de la amistad

La pasión de los extraños
Marina Garcés
Una filosofía de la amistad 

Desde su publicación, tenía ganas de leerlo. Sus textos me llevan más allá de ideas preconcebidas. La amistad ocupa un lugar especial en mi manera de vivir y sentir. Mientras avanzo en sus páginas, disfruto de tiempos de encuentros amistosos. 

Necesito frenar para poder integrar o cuestionar planteamientos alternativos y radicales. 

Esta reseña es un resumen, y a la vez un primer paso. Con mayor detenimiento voy a escribir un artículo sobre cómo se entrecruzan libros, cine y música con la amistad, la soledad y el silencio. Busco abrir espacios al diálogo y la reflexión. 

Del ensayo de la filósofa Marina Garcés destaco los párrafos seleccionados. 

Foucault plantea que la amistad no es un tipo de relación, sino una forma de vida. 

¿Cómo ocurre la amistad? ¿Cómo generar proximidad y reciprocidad entre los extraños? 

¿Por qué somos amigos de alguien? 

¿Quiénes son nuestros verdaderos amigos? 

¿Es todavía posible una amistad auténtica? 

¿Cómo continuar llamando "amigo" a los amigos, cuando cientos o miles de relaciones pasaron a ocupar esa categoría en las redes sociales? 

Las relaciones de amistad no tienen otra materia que el tiempo vivido y el tiempo por vivir. La amistad es tiempo de vida compartido.
Tener tiempo, dedicarse tiempo y poder compartirlo. 

El arte de contar la vida consiste en encontrar quién, hasta dónde y por qué.
En ese arte de contarnos la vida que es la amistad, podemos decir que nos lo contamos todo, siempre que sepamos que ese todo es un todo por hacer, un todo por encontrar y por crear. 

Una amistad puede cambiar un mundo, salvar una vida, alterar el rumbo de los acontecimientos. 

La familia escogida. Los amigos y las amigas nos pueden cuidar, sostener, alimentar y enterrar. ¿Los convierte esto en familia? 
¿De dónde surge el deseo de hacer familia fuera de la propia familia?

Es habitual crear relaciones y rutinas semejantes a las de la familia -cuidados, acompañamiento, apoyo en situaciones de crisis personal o de salud, etcétera- cuando no se tiene la familia cerca o cuando, por alguna razón, esta no existe. Las personas en situaciones de migración, por ejemplo, o de ruptura con sus familias de sangre recrean, con otras personas, los hábitos propios del parentesco y sustituyen, así, esa carencia. 

No basta con constatar que la familia está en crisis, la cuestión es: ¿qué aporta hoy la familia, como estructura afectiva y material, a nuestras vidas en común? 

¿Y si la clave de la amistad es, precisamente, que no es familia? 

Las relaciones de amistad son las únicas formas de interacción social estable para las que no hemos inventado una institución propia. 

¿Con quién y de qué nos podemos reír?

La risa y el humor son un asunto de compañías.

Dicen que la risa entre amigos suena de otro modo. 

La comunidad de los recuerdos

Los amigos del pasado nos recuerdan que hemos sido más versiones de nosotros mismos que la que a cada momento queremos tener presente y pretendemos controlar. Esto es así porque los recuerdos que genera lo que vivimos no solo son nuestros [...] Los amigos y las amigas que vamos acumulando y abandonando a lo largo de la vida componen una comunidad de los recuerdos. Tiene la particularidad de ser una comunidad que no es plenamente consciente de sí misma. 

El amigo imaginario

Se calcula que aproximadamente un tercio de los niños y las niñas entre dos y seis años inventan esas compañías, que perciben como reales, sin llegar a confundirlas con las otras presencias de su entorno. Es una realidad imaginada, que no invade ni se impone, sino que se incorpora a las rutinas de la infancia. Pueden ser todo tipo de seres. 

¿Qué palabra tenemos para referirnos a una persona "soltera" de amigos? 

La invención de la soledad

La soledad no es el aislamiento. La soledad es la conciencia de que no basta con ser uno. 

Sinopsis: La amistad es algo tan bueno que nadie querría vivir una vida sin amigos, decían los clásicos. De esta afirmación ha nacido una larga tradición filosófica y literaria que ha exaltado el valor de la amistad y que continúa hoy a través de las series, el cine y las propuestas de autoayuda. El hilo conductor de esta tradición es que hay una amistad perfecta o verdadera, incluso pura, que no se confunde con los intercambios de la vida social ni con las dependencias de otros vínculos. El valor de la amistad se pone en el centro, porque si algo nos hace sufrir actualmente son nuestras vidas abocadas a la falsedad, al aislamiento y a la soledad no deseada. Este libro parte de una sospecha hacia este ideal ético de la amistad. ¿Que se esconde tras este ideal de pureza? ¿Cómo se ha podido mantener estable a lo largo del tiempo y a quien se dirige? ¿A quién deja fuera? ¿Nos sirve para explicarnos el sentido, el dolor y los miedos que atraviesan nuestras relaciones de amistad? Estirar el hilo de estas preguntas nos descubre otra manera de entender qué papel juegan los amigos y las amigas en nuestras vidas. ¿Por qué están ahí? 

Editorial Galaxia Gutenberg, 2025. Número de páginas: 184.  

Marina Garcés (Barcelona, 1973), filósofa y escritora. Profesora de la Universitat Oberta de Catalunya e impulsora del colectivo Espai en Blanc y de la Escola de Pensament del Teatre Lliure.

  

De hija a madre, de madre a hija

 De hija a madre, de madre a hija

Carmen Martín Gaite



En el podcast te cuento mis impresiones sobre este pequeño libro y algunos párrafos destacados.

Sinopsis: Recoge dos de las piezas más logradas y emotivas de su obra: un sueño con su madre, María Gaite Veloso, y una evocación de su hija, Marta Sánchez Martín. Ambos de difícil clasificación genérica, están datados en fechas muy próximas al fallecimiento de las dos mujeres más importantes en la vida de la escritora.

La aleación entre lo personal y el artefacto literario se sostiene con un particular pulso narrativo ante el temblor en estos dos textos dispersos, poco conocidos. En ellos convive en perfecta sintonía la dimensión de hija y madre, la experiencia del vínculo y la pérdida, el diario íntimo y la ficción, la realidad y el sonambulismo. «De su ventana a la mía» y «El otoño de Poughkeepsie» quizá sean los títulos más relevantes en su producción literaria de cómo la intimidad en bruto no se entiende si no se destila con el filtro del sueño o la fabulación: «No se dice lo secreto, se cuenta».

Prólogo: José Teruel. Editorial Siruela, Madrid 2025. Número de páginas: 100.


Copio enlace reseñas de este blog de obras citadas en el episodio.

Madres e hijas. Laura Freixas (Ed)

Una pena en observación de C. S. Lewis.


Y dos artículos de prensa.

De hija a madre, de madre a hija’: una ventana y una casa vacía

Martín Gaite: una escritora frente a la muerte de su madre y su hija







Mapa de soledades

«Gómez Bárcena vuelve a romper las costuras literarias con este fascinante, íntimo y a la vez colectivo libro que nos invita a revisar nuestra atomizada sociedad, pero también nuestros propios fantasmas y miedos. Un libro original y emocionante que destierra el mito de que la literatura es un acto solitario del autor y del lector: escribimos y leemos para no estar solos o, quizá, para estar bien acompañados» Laura Barrachina.

Imagen: Jenna Arts

Selección de párrafos

Ciertos comercios, como la cadena de supermercados Jumbo en Países Bajos, han creado las cajas habladoras: una línea de cajas lentas, en la que los clientes no tienen que llenar sus bolsas a toda prisa y pueden quedarse unos minutos a charlar con los cajeros.

He ahí la verdadera diferencia con nuestro tiempo, que no está tanto en la experiencia de la soledad como en la manera de expresarla. Hoy anhelamos compartir nuestros sentimientos y acceder a los sentimientos de los demás, con una intensidad que siglos atrás no habíamos creído posible. No leemos un libro ni vamos al cine para que nos cuenten hechos, sino porque nos conmueven las emociones que esos hechos provocan a los personajes. Una película sobre un náufrago que no atraviesa un solo momento de desesperación nos resultará sencillamente incomprensible. Esa necesidad de comunicar nuestras emociones, esa curiosidad por experimentar la felicidad o el sufrimiento del otro, si puede considerarse un rasgo genuinamente contemporáneo. La experiencia de la soledad es pues tan antigua como el ser humano: mucho más reciente es nuestro anhelo por habitar la soledad de los otros.

La soledad también puede ser esto: consagrar nuestra vida a algo que es insignificante para los otros. Que su mirada nos devuelva la impresión de que nosotros mismos somos insignificantes.

Necesitamos existir ante los ojos de los demás para saber quiénes somos.

Es difícil saber qué vino primero, si la exclusión o la singularidad. Si ser como soy me hizo estar fuera, o fue el hecho de estar fuera lo que me hizo como soy. Ambas respuestas son correctas, supongo. La persona que he llegado a ser es en parte un resultado de aquellos años, del camino que emprendí entonces.

Porque la pantalla no es solo una frontera que nos separa: también una puerta que en determinadas circunstancias puede ser atravesada.

María Pilar Castro ha denominado soledad sintónica: la sensación de que no podemos sintonizar con los otros, de que nos comunicamos en una frecuencia equivocada.

Cuanto más solos nos sentimos, más defectuosas se vuelven nuestras estrategias para relacionarnos con los otros, lo que intensifica aún más nuestra sensación de soledad.

La barrera que los solitarios ponen al mundo es tan hermética que es fácil confundir su sufrimiento con la altanería, y su soledad forzosa con un sincero deseo de estar solos.

[…] toda narración surge de la vivencia solitaria de un ser humano, y de su esfuerzo por compartirla. O lo que es lo mismo, la soledad de un hombre que por el efecto mágico de una palabra se convierte en la experiencia de todos los hombres.

El deseo de estar completamente solo. El miedo de ser capaz de conseguirlo. A lo largo de mi vida ambas fuerzas han tirado de mí en diferentes direcciones.

¿Pueden por ejemplo dos personas estar unidas en completa armonía y al mismo tiempo en radical soledad?

Porque también los creadores, como los místicos, nos creemos capaces de ciertos milagros: aprender a transmutar nuestra soledad en belleza.

[…] muchos de los genios de la Historia fueron personas obligadas a estar solas durante largas convalecencias.

Porque estar solo también puede consistir en eso, en arribar a una tierra desconocida y verse rodeado por una muchedumbre de extraños que nos miran no porque quieran saber quiénes somos, sino porque están decididos a confirmar lo que ya creen saber sobre nosotros.

Estar solo es ponerse una corona sobre la cabeza y que los demás nunca más vuelvan a mirar nuestra cabeza, solo la corona.

Estar solo no quiere decir estar físicamente lejos de las personas, sino haber perdido la capacidad de vivir el contacto con el Otro como una experiencia.

Juan Gómez Bárcena, Mapa de soledades.

Seix Barral, Barcelona 2024.


Esta reseña se complementa con la publicada en mi otro blog, donde podrás leer más fragmentos e información sobre el libro. Si lo deseas, puedes acceder desde AQUÍ.


Luz González Prieto - Psicóloga (G- 2402)

Atención psicológica en Vigo y online.

https://bio.site/luzgprieto



Conócete y cuida de ti hasta que consigas ser tu propio refugio

Ser una persona sana empieza por conocerse

Después de cada sesión, envío por escrito un resumen de los puntos más importantes que abordamos y propuestas prácticas.

Incluyo materiales de apoyo, personalizados.

La entrevista a Elizabeth Clapés (psicóloga) y uno de sus libros, es un ejemplo.



Contenido del vídeo:

1 - Cómo manejar la ansiedad ante situaciones que nos desbordan

2 - ¿Qué nos pueden enseñar la culpa y los errores?
3 - Los elementos traumáticos no siempre nos ayudan a evolucionar.
4 - Todos sentimos emociones desagradables.
5 - Cómo ayudar desde la familia a los adolescentes para que gestionen mejor las emociones.
6 - Las emociones son reacciones de cómo nos adaptamos a lo externo.
7 - Redes sociales: qué podemos hacer los padres.
8 - ¿Por qué nos cuesta tanto estar solos y disfrutar de nuestra propia compañía?
9 - Cómo crear vínculos saludables y elegir a las personas de manera consciente.
10 - ¿Qué sucede si la otra persona conoce tu límite y se lo salta?
11 - Ser una persona sana para los demás.


Me gustaría destacar las siguientes cuestiones que la autora recoge en su libro: Querida yo: tenemos que hablar. Conócete y sé feliz contigo. Elizabeth Clapés. Editorial Montera, 2022. 142 páginas.

Si miramos atrás

¿Qué hacemos con los errores que cometemos?

No hace falta que agradezcamos lo malo que nos pasó si no queremos hacerlo. No tenemos por qué haber aprendido nada de aquello.

Explicarte tu pasado de la forma más honesta y respetuosa posible para entenderlo, integrarlo y para que, cada vez que mires atrás, eso sea lo que veas: tu explicación.

El diálogo interno que tienes cuando lo recuerdas marcará como los revives.

Explícatelo con respeto, coherencia y cariño, pero, sobre todo, de la forma más realista posible. A ti tienes que decirte la verdad.

¿Perdonar a quien te hizo daño para vivir en paz?

Cuando alguien nos hace mucho daño, estamos en todo el nuestro derecho de decidir no perdonar a esa persona.

Llega el momento de parar y el momento de aceptar que lo que nos hicieron no tiene una explicación racional (al menos en nuestra cabeza), por mucho que la busquemos. Aceptar que nos hicieron daño y punto.

Soltemos eso. Soltemos la necesidad de encajar todas las piezas para que tengan sentido en nuestra cabeza, no va a solucionar nada, no va a mejorar la situación. Aquello pasó, sea como fuere, ya pasó.

No se trata de perdonar al otro si no queremos, no tiene nada que ver con la otra persona, de hecho, se trata más bien de sacarla de la ecuación, de soltar. Se trata de aceptar lo que nos hizo y soltarlo para poder vivir más centrados en el presente.

Aquello forma parte de tu pasado, sí, pero no tiene por qué convivir con tu presente.

Tus pensamientos inconscientes

Nuestra vocecilla interior: puedes corregirla e ignorarla.

No eres tus pensamientos inconscientes, eres la voz que los corrige.

No elegimos lo que dice nuestra vocecilla, pero sí como respondemos a ella.

Hablar con nosotros mismos para ver que nos sucede, comprendernos y tratar de autoeducarnos. Es importante que nos digamos las cosas como se las diríamos a nuestra mejor amiga o a alguien a quien apreciamos mucho: con cariño, delicadeza, empatía, paciencia, asertividad.

Llévate bien con tus emociones

Haz una pausa

  • ¿Qué me pasa?

  • ¿Qué siento?

Aprender a autorregularte, a calmarte a ti misma.

Cuando te sientas más calmada podrás analizar la situación y tomar la decisión más sana posible.

Cómo debe ser alguien para que tú quieras que forme parte de tu vida, a quiénes vas a permitir entrar.

Nadie tiene que ser para toda la vida si tú no quieres.

Una ruptura (con quien sea) no es un fracaso.

Saber poner límites y decidir qué no me gusta, qué no tolero en los demás

Preguntas para identificar los límites:

  • ¿Qué me hace daño y permito?

  • ¿Qué no debería tolerar?

  • ¿Con qué odio hacer la vista gorda?

No basta con tener límites y explicárselos a nuestro entorno, sino que además debemos tomar la responsabilidad de cumplir con las consecuencias que acarrea que alguien cruce nuestros límites. Si no vamos a poder ejecutar la consecuencia, mejor no pongamos límites, porque en ese caso, en lugar de límites, parecerán amenazas, y es importante que sepamos que los límites no son amenazas, son simplemente pautas para mostrar a los demás cómo tratarnos para que nos sintamos cómodos, es por el beneficio de ambas partes.

Poner límites es difícil, pero más complicado es vivir tolerando todo lo que nos hace daño.

Que tu monstruito interior no mate a nadie

Todos podemos hacer daño, todos sabemos.

A las personas a las que quieres debes protegerlas de esa parte de ti que puede hacerles daño.

Pedir perdón y volver a cometer el error es manipular, no disculparse.

Lo que quiero en la vida

Siendo realistas y respetuosos con las circunstancias que vivimos: ¿quién queremos ser? ¿Qué clase de persona queremos ser?

Querer no es poder

Lo que estoy haciendo hoy, ¿me acerca a lo que quiero conseguir?



Luz González Prieto - Psicóloga (G- 2402)

Atención psicológica en Vigo y online.

https://bio.site/luzgprieto



Maternidades aplazadas, vidas aplazadas

 



Un texto para profundizar en la realidad de muchas mujeres con respecto a la maternidad. Publicado en 2019, todavía muy vigente.

Este libro aborda el retraso en la edad de maternidad en la generación que va de los 25 a los 35. También habla de mujeres que cuando iban a lanzarse a tener un bebé, se quedaron sin trabajo. Reflexiona sobre el miedo a tener hijos y sobre el miedo a no tenerlos jamás. Un relato colectivo que habla sobre nuestros cuerpos atravesados por la precariedad. Y sobre ponerlo todo en un paréntesis hasta no sabemos cuándo.


He seleccionado algunos párrafos

No me pregunto ahora si algún día me arrepentiré de no llegar a ser madre, sino si llegaré a arrepentirme de serlo.

¿Quién soy como mujer además de como madre? ¿Quién soy como no madre?

¿En algún momento las cosas mejoran?

La maternidad debe ser deseada y no impuesta.

A menudo trato de averiguar por qué muchas de nosotras tenemos un deseo tan profundo de maternidad. Sí, ya, es cultural. Pero la palabra se me queda corta.

¿Queremos ser madres porque buscamos ser felices con los códigos establecidos?

Quieren tener hijos para darles la maravillosa infancia que sus padres les dieron a ellos. Quieren tener hijos para ser los padres que ellos no tuvieron..

A día de hoy, tener hijos sigue siendo la preferencia mayoritaria tanto entre hombres como entre mujeres. Tenemos menos hijos de los que querríamos. Y entre las razones que alegan las mujeres encuestadas para dicho estudio están, principalmente, las económicas

Puedes consultar el informe final del CSIC: El desafío de la baja fecundidad en España / 2018.

La edad media en España a la que se tiene el primer hijo está entre 31 años, una de las más altas en todo el mundo.

En España ya hay más madres de 40 que de 25 y las mujeres que tienen hijos entre los 35 y los 39 duplican el número de mujeres que tienen hijos entre los 25 y los 29

Madre añosa o tardía es el adjetivo que se aplica en el ámbito científico a aquellas mujeres que tienen hijos a partir de los 40

(Una curiosidad: No entran en la categoría madre cuando el bebé no ha sido gestado por la propia mujer).

Este retraso en la edad de maternidad no solamente incumbe a las personas con más formación, como venía pasando hasta ahora -mujeres que postergaban el momento de tener un hijo porque primero querían centrarse en su carrera-, sino que ahora afecta prácticamente a todos los estratos sociales.

Según datos del INE: más de tres millones de mujeres de entre dieciocho y cincuenta años (todas las edades comprendidas en su encuesta) aseguran que han tenido los hijos más tarde de lo que hubieran querido; entre su edad real de maternidad y la deseada hay más de cinco años de diferencia. Y algo más de un millón de mujeres sitúan esa distancia en seis años o más.

Un término que desconocía: Acuerparnos. Hacer un cuerpo conjunto. Arrimarnos y amarrarnos las unas a las otras.

El lenguaje es quizá la herramienta más poderosa que existe porque sirve tanto para descubrir una nueva realidad como para ocultar la misma.

Nulipara designa a la mujer que nunca ha parido.

Una madre de verdad y una hija de mentira como resultado de maternidades imaginadas.

Comer marisco en un yate privado es una caricatura, una hipérbole. Ahora el lujo es algo así como independizarte, vivir en el centro de una ciudad y poder comer tres veces al día.

Precariedad e inseguridad laboral, de acceso a la vivienda y conciliación.

La culpa nos lleva a pensar que lo fallido es nuestra propia vida, y no las condiciones materiales que deberían sustentarla.

Vivo entre la ola y la roca. Que será más fuerte, ¿mi asunción de que el momento ideal no existe o el anhelo?


El vientre vacío

Relato de una generación precaria y sin hijos
Noemí López Trujillo
Editorial Capitán Swing, 2019. Número de páginas: 128. Empezar a leer.


Luz González Prieto - Psicóloga (G- 2402)

Atención psicológica en Vigo y online.

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Parir - Documental

Parir

Documental que denuncia la violencia obstétrica en el parto y el embarazo en España.

Un relato coral contado por víctimas y matronas.

Disponible en la plataforma RTVE Play


La importancia de la atención respetuosa. Espacios seguros.

Violencia normalizada. Tabú y silencio.
Plan de parto. Decisiones consensuadas y consentimiento informado.


En nuestro país, seis de cada diez mujeres afirman haber sufrido algún tipo de maltrato en alguna de las etapas del embarazo o durante el parto. Dos resoluciones de la ONU han condenado a España por el trato dispensado a las madres durante el parto. Sin embargo, la violencia obstetricia sigue siendo una realidad enormemente invisibilizada. En este documental se aborda en profundidad cómo han evolucionado los procedimientos de acompañamiento a las mujeres embarazadas.

Muestra el cambio de paradigma en la atención al parto y sus deficiencias. Este trabajo no sólo formaliza la denuncia de las víctimas, también recopila nuevas modalidades de asistencia médica durante el embarazo.

El seguimiento, también pone el foco en el papel fundamental de las matronas, especialistas que ejercen en nuestro país desde 1994, esenciales para brindar una mejor atención a las mujeres desde la Sanidad Pública.

El hospital de La Plana, un referente

Existen modelos hospitalarios de atención al parto y el nacimiento basados en el respeto a las mujeres que dan a luz. Respeto a su cuerpos, sus bebés, sus derechos y sus deseos. Parir nos acerca de forma íntima y humana el trabajo del hospital de La Plana, un referente de parto respetado, obtiene algunos de los mejores resultados en tasas de medicalización y cesáreas, y mujeres de todo el territorio eligen parir allá, a veces desplazándose desde lejos, para buscar una asistencia humanizada.

Una nueva representación del parto

Un elemento fundamental del documental son los embarazos y los partos de un grupo de mujeres en el hospital de La Plana. Sus experiencias permiten ilustrar el impacto del trabajo de las matronas en la realidad de sus vidas.

España está condenada por las Naciones Unidas por ejercer violencia obstétrica en dos ocasiones. Una cuestión que abordan con Francisca Fernández, abogada especialista en derecho sanitario que defiende a las víctimas de la violencia obstétrica en tribunales y ante la ONU. Ella es la responsable de esta condena por parte del Comité la ONU para la eliminación de la discriminación contra las mujeres (CEDAW). Ella lleva años luchando por algo tan básico como el consentimiento informado de cualquier practica obstetricia.

Más información en el artículo: “Parir”, un documental sobre la maternidad respetada: “Las mujeres embarazadas no somos enfermas, podemos decidir”


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Luz González Prieto - Psicóloga (G- 2402) 

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12 causas que están perjudicando nuestra atención


12 causas que están perjudicando nuestra atención

1 - El aumento de la velocidad, la alternancia y el filtrado.
2 - La mutilación de nuestros estados de flujo.
3 - El aumento del cansancio físico y mental.
4 - El desplome de la lectura sostenida.
5 - La alteración de las divagaciones mentales.
6 - El surgimiento de una tecnología que puede seguirnos y manipularnos.
7 - El surgimiento del optimismo cruel (o por qué los cambios individuales son un punto de partida importante pero no bastan).
8 - El estrés se dispara y se desencadena la alerta.
9 y 10 - Nuestras dietas empeoran y aumentan la contaminación.
11 - El aumento de TDAH y cómo respondemos a él.
12 - El confinamiento físico y psicológico de nuestros hijos.

En el podcast se amplía cada uno de estos puntos.


Contenido extraído del libro: El valor de la atención. Por qué nos la robaron y cómo recuperarla. Johann Hari

Sinopsis: No hay mercado más lucrativo que el de la atención. ¿Quiénes son los que batallan por nuestro tiempo? Y, ¿cómo recuperarlo?

La atención ha entrado en una profunda crisis. ¿Cuáles son los motivos?, ¿quién nos la está robando?, y, más importante aún, ¿cómo podemos recuperar nuestra capacidad de concentración? Un demoledor ensayo que indaga en una de las grandes epidemias del momento y en sus posibles soluciones.

Según algunos de los últimos estudios publicados, los adolescentes solo son capaces de concentrarse en una tarea durante sesenta y cinco segundos, mientras que los adultos apenas pueden aguantar tres minutos. Como muchos de nosotros, Johann Hari es consciente del peligro que supone la omnipresencia de las pantallas, así como de esa imperiosa necesidad que nos asalta de pasar constantemente de un dispositivo a otro sin levantar la vista. Hoy en día, lograr el estado de concentración necesario para acometer labores intelectualmente complejas y exigentes es casi una quimera.

Hari decidió entrevistar a los principales expertos en concentración humana para identificar las causas de esta crisis. EnEl valor de la atención desglosa los doce factores que la generaron–desde nuestra incapacidad de dejar fluir la mente hasta la contaminación en las ciudades–, y denuncia a las poderosas empresas que nos están robando el foco. Además, nos da las herramientas para entender la situación, defendernos y recuperar nuestra capacidad de vivir con atención.

Pregúntate si tienes la capacidad de atención suficiente para leer este libro. Si es que sí, adelante, léelo. Si no…entonces con más razón aún

Nº de páginas: 448. Tiempo de lectura estimado: 10h 42m. Ediciones Península, 2023. Traducción: Juanjo Estrella González.

Johann Hari (Glasgow, Escocia, 1979), es un afamado divulgador. Ha colaborado con The New York Times, Le Monde y The Guardian, entre otros periódicos. Sus Charlas TED sobre adicción y depresión han tenido más de 80 millones de visualizaciones.

Otros libros del autor: Tras el grito y Conexiones perdidas. 



Luz González Prieto - Psicóloga (G- 2402)

Atención psicológica en Vigo y online.

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Madres e hijas

Madres e hijas

Una antología de relatos sobre la maternidad y sus formas.

Escritoras que participan: Rosa Chacel, Carmen Laforet, Carmen Martín Gaite, Ana María Matute, Josefina R. Aldecoa, Esther Tusquets, Cristina Peri Rossi, Ana María Moix, Soledad Puértolas, Clara Sánchez, Paloma Díaz-Mas, Mercedes Soriano. Almudena Grandes y Luisa Castro.

Editorial Anagrama, Barcelona 2022. Número de páginas: 240. Tiempo de lectura: 5h 40m

Copio varios fragmentos como punto de partida para la reflexión.

Pero yo quisiera que alguien me explicase por qué cuando me voy alejando por la acera, manchada de sol y niebla, y siento la campana del colegio, llamando a clase, por qué, digo, esa expectación anhelante, esa alegría, porque me imagino el aula y la ventana, y un pupitre mío pequeño, desde donde veo el jardín y hasta veo clara, emocionalmente, dibujada en la pizarra con tiza amarilla una A grande, que es la primera letra que yo voy a aprender…

(Así piensa la madre al dejar a su hija el primer día de clase ante la puerta de la escuela).

Al colegio, Carmen Laforet

Mi madre siempre tuvo la costumbre de acercar a la ventana la camilla donde leía o cosía, y aquel punto del cuarto de estar era el ancla, era el centro de la casa. Yo me venía allí con mis cuadernos para hacer los deberes, y desde niña supe que la hora que más le gustaba para fugarse era la del atardecer, esa frontera entre dos luces, cuando ya no se distinguen bien las letras ni el color de los hilos y resulta difícil enhebrar una aguja; supe que cuando abandonaba sobre el regazo la labor o el libro y empezaba a mirar por la ventana, era cuando se iba de viaje. "No encendáis todavía la luz -decía-, que quiero ver atardecer". Yo no me iba, pero casi nunca le hablaba porque sabía que era interrumpirla. Y en aquel silencio que caía con la tarde sobre su labor y mis cuadernos, de tanto envidiarla y de tanto mirarla, aprendí no sé cómo a fugarme yo también. Luego entraba a alguien, daba la luz y reaparecían los perfiles cotidianos. "Bueno, habrá que correr las cortinas", decía ella, como despertando.

De su ventana a la mía Carmen Martín Gaite

Tú eras una madre distinta y a mí me encantaba casi todo el tiempo que lo fueras, aunque podía resultar engorroso que en casa imperaran costumbres insólitas.

Carta a la madre, Esther Tusquets

Entonces mi madre empezó a cambiar. Empezó a escuchar a mis hermanas, las crónicas de sus vidas que huían, que volvían, empezó a cuidar de los hijos de mis hermanas, a hablar de ellos. Su silencio había sido invadido, sepultado. Tal vez había dejado de pensar. En cierto modo, yo también dejé de pensar. No hay mucho tiempo para pensar cuando se huye.

El cuarto está lleno de fotografías.¿Es así como mi madre ha llenado su silencio, con las vidas inmóviles de los otros?

La hija predilecta, Soledad Puértolas

Posiblemente Águeda tuvo razón cuando un día me dijo que su hija la necesitaba. Solo en su madre Cari comprendía qué ocurría con los deseos de la gente, con el miedo y con la juventud, ningún otro lugar o persona le aportaban ese conocimiento, estaba casi seguro.

Cari junto a una motocicleta roja, Clara Sánchez

Nunca tuve una gran vocación por la maternidad. Recuerdo que, de adolescentes, muchas amigas mías hacían planes ilusionados con respecto al momento en que se convertirían en madres; parecía que no tuviesen otra vocación en el mundo y a mí me irritaban profundamente sus gritos de alegría, sus mohines y morisquetas cada vez que veían un bebé: se apostaban junto a la cuna o el cochecito, empezaban a proferir gorjeos y arrullos de paloma y acababan pidiéndole a la madre que, por favor, les dejase arropar un momento a la criatura entre sus alas.

A quienes me dicen que me estoy enterrando en vida, que debería volver a trabajar, que he perdido a mi marido, que no puedo atarme a la niña de esta forma, les contesto que estoy contenta con lo que hago y que la obligación de una madre es sacrificarse por su hija.

La niña sin alas, Paloma Díaz-Mas

Mientras afrontaba el último obstáculo, apenas catorce escalones para el fin del mundo, era ya incapaz de explicarme mi mansedumbre, la docilidad con la que había aceptado, tantos años antes, la dictadura del timbre que gobernaba mi vida, y recordaba bien las diversas etapas del proceso, el derrame cerebral que fulminó a mi padre cuando yo todavía no había acabado el bachiller, la trombosis que convirtió a mi madre en una inválida dos años antes de que lograra licenciarme en Ciencias Exactas, la naturalidad con la que mis hermanas asumieron que yo me ocuparía de cuidarla hasta el día de su muerte, la rapidez y la serenidad con las que acepté una misión cuya esencia se confundía con la de mi propio destino, y aquella frase hecha con la que me premiarían tantas veces, ¡qué buena eres, Berta!

La buena hija, Almudena Grandes


Luz González Prieto - Psicóloga (G- 2402)

Atención psicológica en Vigo y online.

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Respuesta emocional

 

La inteligencia emocional es la capacidad de reconocer, comprender y regular nuestras emociones, así como las de los demás. Juega un papel fundamental en nuestra vida cotidiana, nos permite gestionar el estrés, tomar mejores decisiones y mantener relaciones interpersonales saludables.

Para encontrar el equilibrio hay que generar cambios. Nos hacemos responsables de lo que sentimos.

Actuamos en dos ámbitos: en aquello que nos genera una emoción difícil de manejar (desencadenantes) y en nuestras reacciones emocionales.

James Gross, profesor de Psicología en la Universidad de Stanford, señala cuatro componentes en el proceso de generación y regulación de las emociones: la situación relevante, los procesos atencionales, los pensamientos y la respuesta emocional.



En cada uno de los componentes podemos utilizar diferentes estrategias de regulación emocional.


1 – Situaciones

Abordar los desencadenantes emocionales

Algunas situaciones nos angustian (acudir a una cita médica, a una entrevista laboral…).

Modular nuestra exposición a ciertos eventos.

Analizar las situaciones a las que nos exponemos para aprender de ellas y saber modularlas.

Habrá escenarios que podremos evitar por nuestro bienestar; en cambio, otros requieren que tomemos decisiones para regular las emociones que nos generan.

Modificar aspectos de las situaciones: el modo en que nos relacionamos con aquello que nos angustia.

Si identificamos estas situaciones que nos generan estrés y ansiedad, desarrollemos estrategias para abordarlas mejor. Siempre habrá aspectos que podamos cambiar, por ejemplo, poniendo en práctica nuevas habilidades.


2 – Atención

Elegir dónde dirigirla.

La sobrecarga impacta en tu universo emocional. Aprender a situar la atención en el punto adecuado. Entrenar una atención más selectiva favorece el bienestar y la calidad de vida.

«La atención es un recurso limitado, así que presta atención a lo que prestas atención». Howard Rheingold

3 – Pensar de otro modo

Reinterpretar una situación para que esa emoción sea más manejable y nos permita dar paso a una reacción más ajustada.

Reinterpretar los pensamientos y aplicar un enfoque más racional nos permite regular mejor las emociones.

Creencias sobre las emociones

Pueden influir en las estrategias de regulación emocional que utilizamos. Para las personas que creen que las emociones son modificables utilizarán la reevaluación como estrategia de regulación emocional.

Es importante conocer cuáles son nuestras creencias sobre las emociones y desafiar aquellas que nos limitan.


4 - Regular la respuesta emocional

Dos estrategias de regulación emocional: supresión y reevaluación.

La supresión consiste en inhibir la expresión de nuestras emociones. No es útil, ni conveniente. Tiene numerosas consecuencias negativas, sobre todo a largo plazo. Su uso frecuente se relaciona con niveles altos de estrés, menor bienestar emocional, menor calidad de las relaciones interpersonales y peor salud física.

La emoción sentida se regula y para ello hay que comprender de dónde viene, qué la provoca y por qué está ahí.

Una vez indagamos en su origen y motivo, llega el momento de emitir una respuesta adecuada para canalizarla y aprender después de esta experiencia.

La reevaluación implica cambiar la interpretación cognitiva de los eventos que nos generan emociones. Posee importantes efectos positivos en la salud mental y emocional. Favorece: relaciones sociales más cercanas, experimentar más emociones positivas y menos emociones negativas, y tener niveles más bajos de estrés.

Todos podemos mejorar nuestras competencias emocionales cuidando tanto de los desencadenantes como de las respuestas a los mismos. Podemos aprender nuevos mecanismos para afrontar la ira, la frustración, la tristeza o la ansiedad.


Dos artículos sobre este tema

Dimensiones de la inteligencia emocional: modelo de Gross y estrategias de regulación

Modelo de regulación emocional de Gross: así puede ayudarte


Luz González Prieto - Psicóloga (G- 2402)

Atención psicológica en Vigo y online.

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