Respuesta emocional

 

La inteligencia emocional es la capacidad de reconocer, comprender y regular nuestras emociones, así como las de los demás. Juega un papel fundamental en nuestra vida cotidiana, nos permite gestionar el estrés, tomar mejores decisiones y mantener relaciones interpersonales saludables.

Para encontrar el equilibrio hay que generar cambios. Nos hacemos responsables de lo que sentimos.

Actuamos en dos ámbitos: en aquello que nos genera una emoción difícil de manejar (desencadenantes) y en nuestras reacciones emocionales.

James Gross, profesor de Psicología en la Universidad de Stanford, señala cuatro componentes en el proceso de generación y regulación de las emociones: la situación relevante, los procesos atencionales, los pensamientos y la respuesta emocional.



En cada uno de los componentes podemos utilizar diferentes estrategias de regulación emocional.


1 – Situaciones

Abordar los desencadenantes emocionales

Algunas situaciones nos angustian (acudir a una cita médica, a una entrevista laboral…).

Modular nuestra exposición a ciertos eventos.

Analizar las situaciones a las que nos exponemos para aprender de ellas y saber modularlas.

Habrá escenarios que podremos evitar por nuestro bienestar; en cambio, otros requieren que tomemos decisiones para regular las emociones que nos generan.

Modificar aspectos de las situaciones: el modo en que nos relacionamos con aquello que nos angustia.

Si identificamos estas situaciones que nos generan estrés y ansiedad, desarrollemos estrategias para abordarlas mejor. Siempre habrá aspectos que podamos cambiar, por ejemplo, poniendo en práctica nuevas habilidades.


2 – Atención

Elegir dónde dirigirla.

La sobrecarga impacta en tu universo emocional. Aprender a situar la atención en el punto adecuado. Entrenar una atención más selectiva favorece el bienestar y la calidad de vida.

«La atención es un recurso limitado, así que presta atención a lo que prestas atención». Howard Rheingold

3 – Pensar de otro modo

Reinterpretar una situación para que esa emoción sea más manejable y nos permita dar paso a una reacción más ajustada.

Reinterpretar los pensamientos y aplicar un enfoque más racional nos permite regular mejor las emociones.

Creencias sobre las emociones

Pueden influir en las estrategias de regulación emocional que utilizamos. Para las personas que creen que las emociones son modificables utilizarán la reevaluación como estrategia de regulación emocional.

Es importante conocer cuáles son nuestras creencias sobre las emociones y desafiar aquellas que nos limitan.


4 - Regular la respuesta emocional

Dos estrategias de regulación emocional: supresión y reevaluación.

La supresión consiste en inhibir la expresión de nuestras emociones. No es útil, ni conveniente. Tiene numerosas consecuencias negativas, sobre todo a largo plazo. Su uso frecuente se relaciona con niveles altos de estrés, menor bienestar emocional, menor calidad de las relaciones interpersonales y peor salud física.

La emoción sentida se regula y para ello hay que comprender de dónde viene, qué la provoca y por qué está ahí.

Una vez indagamos en su origen y motivo, llega el momento de emitir una respuesta adecuada para canalizarla y aprender después de esta experiencia.

La reevaluación implica cambiar la interpretación cognitiva de los eventos que nos generan emociones. Posee importantes efectos positivos en la salud mental y emocional. Favorece: relaciones sociales más cercanas, experimentar más emociones positivas y menos emociones negativas, y tener niveles más bajos de estrés.

Todos podemos mejorar nuestras competencias emocionales cuidando tanto de los desencadenantes como de las respuestas a los mismos. Podemos aprender nuevos mecanismos para afrontar la ira, la frustración, la tristeza o la ansiedad.


Dos artículos sobre este tema

Dimensiones de la inteligencia emocional: modelo de Gross y estrategias de regulación

Modelo de regulación emocional de Gross: así puede ayudarte


Luz González Prieto - Psicóloga (G- 2402)

Atención psicológica en Vigo y online.

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Atención


En el podcast:

  • ¿Por dónde anda tu atención?

  • ¿Te concentras con facilidad?

  • ¿El desenfoque puede ser un aliado?

  • ¿TDA desde una visión más amplia?

  • Y además varios ejercicios para mejorar la capacidad de concentración y para aumentar el desenfoque voluntario.



Si lo ves todo de color gris, quita de en medio al elefante. Proverbio indio.

Un pez dentro de una pecera. Los humanos lo han metido ahí. Su memoria está poco desarrollada y su atención es tan limitada que descubre un mundo nuevo cada vez que recorre la pecera. La memoria de pez en lugar de ser una maldición es para él una suerte que transforma la repetición en novedad y la estrechez de una cárcel en un mundo infinito.

El animal es incapaz de fijar su atención más allá de ocho segundos. Pasado este tiempo pasa a otra cosa y su universo mental se reinicia.

Generación millennial, que han nacido con conexión permanente y han crecido con una pantalla táctil en la punta de los dedos. El tiempo de atención, la capacidad de concentración de esta generación es de nueve segundos. A partir de ese momento, el cerebro se desengancha. Necesita un nuevo estímulo, una nueva señal, una nueva alerta, otra recomendación.

Apenas un segundo más que el pez.

Un estudio del Journal of Social and Clinical Psychology valora en 30 minutos el tiempo máximo de exposición a las redes sociales y a las pantallas de Internet, más allá del cual existe riesgo para la salud mental.

La aceleración ha sustituido el hábito por la atención y la satisfacción por la adicción.

Nuestra capacidad de concentración está seriamente erosionada.

No somos desatentos, nos han hecho así. Y por eso mismo podemos dejar de serlo.

Vivimos en un mundo de distracciones. Velocidad excesiva, estrés tecnologías intrusivas o agotamiento, entre otros factores, han desatado una crisis atencional que se expande.

El libro “El eclipse de la atención”nos plantea varias cuestiones importantes. Disminución de la capacidad de concentración, trastornos de hiperactividad en la infancia, percepción generalizada de un tiempo que se acelera, relaciones ansiosas con las nuevas tecnologías, abuso de psicofármacos o posibilidad de acudir a todo tipo de “terapias” para aprender a vivir aquí y ahora. Nunca estamos en lo que estamos.

Zapping multitarea y scrolleo constante. Intolerancia al silencio, incapacidad de recogimiento y concentración, distracción crónica e indiferencia permanente al entorno más inmediato.

Dificultad del acceso a la experiencia del presente.

Vivir intensamente significa vivir atento.

Algunos ejemplos cotidianos de falta de atención

  • Correr para realizar cualquier actividad sin estar atento a dicha acción mientras se ejecuta.

  • Comer rápidamente, romper o tirar cosas en accidentes, olvidar actividades. Todo ello por descuido, por estar pensando en otra cosa.

  • Incapacidad para percibir sentimientos, tensión física o malestar a nivel básico o psicológico, porque no podemos hacernos conscientes de nuestras experiencias habituales

  • Descubrirnos hablando solos o pensando continuamente en cosas sucedidas en el pasado o que podrán suceder en el futuro, sin disfrutar del presente.

  • Juzgar lo que nos ocurre (bueno, malo, agradable, desagradable) y apegarnos o rechazar la experiencia.

La habilidad para prestar atención se puede aprender o mejor dicho reaprender, se puede entrenar o cultivar.

¿Cómo gestionar mejor nuestra atención?

En español decimos «prestar atención», pero en inglés se paga por ella, la atención cuesta algo. ¿Por qué es tan importante tener cuidado con las cosas en las que invertimos nuestra atención?

Piensa en cualquier cosa que hayas hecho de la que estés orgulloso: iniciar un negocio, ser un buen padre, aprender a tocar la guitarra, sea lo que sea, eso de lo que estás orgullosa requiere concentración y atención sostenidas. La atención sostenida está en el centro de todos los logros humanos: deportivos, musicales, la consecución de amistades. Cuando tu capacidad de prestar atención disminuye, tu capacidad para lograr tus objetivos, para resolver problemas, se ve disminuida.

No se trata solamente de una cuestión de autodisciplina o autocontrol: es un problema sistémico. Algunos autores hablan de doce factores que están perjudicando nuestra atención, vinculados a algo que no podemos resolver solo a nivel individual.

Puedo pensar que es culpa mía cuando desde hace años siento que mi atención está empeorando. Cada año mi capacidad para hacer cosas que requieren una concentración profunda y que son importantes para mí, como leer libros, tener conversaciones largas, ver películas, se están volviendo cada vez más difíciles. Esto mismo le sucede a la mayoría de las personas que me rodean. ¿Nos falta fuerza de voluntad?

El problema tecnológico es, en cierto punto, más limitado: el problema no es la existencia de la tecnología, es el diseño actual de las apps.

¿Cómo hacer para que las personas utilicen la app con mayor frecuencia y se queden en ella el mayor tiempo posible? Es una maquinaria diseñada para hackear e invadir tu atención.

No pagas con dinero, sino con tu atención.

Y no parece que vaya a detenerse: empeorará cada vez más. Piensa en cuánto más adictivo es TikTok que Facebook en este momento.

La persona promedio toca su teléfono 2.687 veces al día. Y esa es la cifra antes del covid-19.

Cuando vemos a un niño que no puede concentrarse, sabemos que ese niño tendrá dificultades para ser todo lo que podría ser.

Hay que enfocar la atención hacia donde se quiere ir, no hacia donde se teme llegar.


Libros:

  • La civilización de la memoria de pez: pequeño tratado sobre el mercado de la atención. Bruno Patino.

  • El valor de la atención, Johann Hari.

  • El eclipse de la atención, coordinado por Amador Fernández Sabater y Oier Etxeberria.


Un artículo para reflexionar


Luz González Prieto - Psicóloga (G- 2402)

Atención psicológica en Vigo y online.

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Ansiedad infantil: Tengo un nudo en la barriga

Tengo un nudo en la barriga

Alberto Soler y Concepción Roger

Ilustraciones de Nuria Albesa.


Un cuento sobre la ansiedad infantil.

  • ¿Cómo se siente la protagonista?

  • ¿Cómo identifica ese nudo?

  • ¿Cómo lo deshace?


Tienes un nudo en el estómago. Eso es algo que todos tenemos.

He aprendido a evitar que se haga tan grande que no me deje divertirme.

Aparece cuando nos ponemos nerviosos, cuando nos preocupamos y nos da miedo enfrentarnos a situaciones nuevas.


Con los pensamientos lo puedes hacer más grande o más pequeño.

Se hace más pequeño:

  • cuando te dices cosas bonitas,

  • cuando no haces caso a lo que te dice

  • cuando hablas de él a otras personas

Esos nudos son muy mentirosos porque nos aseguran que van a pasar cosas que luego nunca pasan, solo se divierten asustándonos.

Si le haces caso y dejes de hacer lo que te gusta, entonces el nudo cada vez se hará más grande, y te dejará hacer cada vez menos cosas.


¿Cómo se puede permitir?

  • No te creas sus mentiras.

  • Háblate con la misma amabilidad con la que le hablarías a una amiga.

  • Habla de lo que te preocupa con las personas que te quieren.


Sinopsis: Un cuento ilustrado para que los niños puedan identificar la ansiedad y pedir ayuda. Todos tenemos sentimientos que nos paralizan. A veces los notamos en la cabeza, otras, en el pecho; y otras, en el estómago. Tengo un nudo en la barriga ayudará a niños y niñas a señalar lo que les está ocurriendo gracias a la explicación de los autores, que con un lenguaje claro y una metáfora ilustrativa dan sentido a sensación de enredo que tantos hemos sentido.

Número de páginas: 48. Editor: B De Blok, 2022

Alberto Soler es psicólogo, Máster en psicología clínica con más de 10 años de experiencia en psicoterapia y ha colaborado en varios medios (Cadena SER, El País Semanal, El Huffington Post, Canal 9). Es la cara visible del videoblog de divulgación Píldoras de Psicología y compagina su centro privado de psicología para adultos y niños con charlas sobre educación y crianza. Alberto y Kontxín están casados y tienen dos hijos, con quienes pasan (y disfrutan) todo el tiempo que pueden. Más información en su web. 

Sobre el libro y la ansiedad infantil

Breve introducción del cuento

Web de la ilustradora



Luz González Prieto - Psicóloga (G- 2402)

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La crisis de la mediana edad

 


Imágenes: Hengki Koentjoro 

Dos reglas esenciales de prevención

  • No debes ser demasiado egocéntrico. La búsqueda obsesiva de la felicidad interfiere con su propia consecución.

  • Deberías hacer sitio en tu vida para el valor existencial, además del meliorativo (que mejora), para actividades que no respondan a necesidades sin las cuales estaríamos mejor, pero que hacen la vida positivamente buena. Esto abarca de lo trivial - jugar con amigos- a las profundidades del arte y la ciencia.

Perderse cosas

Incluso si todo va razonablemente bien, la mediana edad implica perderse cosas. Reconoces los caminos que ya nunca recorrerás, las vidas que nunca tendrás, y miras atrás, a la libertad de la juventud, con nostalgia.

Algunos consejos:

  • Si bien el sentimiento de pérdida que rodea la mediana edad es real, pregúntate cuál sería la alternativa. No exageres su valor: las alternativas son importantes, pero no lo suficiente, para compensar unos resultados que, en sí mismos, no preferirías. No te dejes engañar por el atractivo de la elección.

  • Aunque tiene sentido envidiar a tu yo más joven, que aún está libre del dolor de la pérdida de sus alternativas, no olvides el coste. No saber lo que no harás supone no saber qué harás, una vertiginosa pérdida de identidad.

Reconciliarse con los fracasos

  • Maneras de reconciliarte contigo mismo, sin engaños, con los fracasos del pasado.

  • Existe vida nueva. Si aquellos a quienes amas no existieran a no ser por tus errores, entonces tienes razones para estar contento de haber cometido esos errores.

  • Aversión al riesgo. Cuando imaginas empezar de nuevo, ten en mente los múltiples caminos posibles, la inmensa incertidumbre, en contraposición con la historia que conoces.

  • ¿Vale la pena el riesgo contrafactual?

Ante el futuro

Si la mediana edad es un momento para evaluar el pasado, también es el momento para hacer frente a los límites del futuro

  • Cómo abordar la finitud de la vida humana con herramientas filosóficas.

  • Existe una actitud de neutralidad temporal: dar el mismo peso a las ganancias del pasado y del futuro. Si adoptas este punto de vista, las privaciones de estar muerto no son peores que las de quienes aún no han sido concebidos.

  • Desear los beneficios de la inmortalidad es creer algo que está más allá de la condición humana. Es como desear la capacidad de volar: un poder que tiene sentido envidiar, pero cuya ausencia no deberías lamentar.

  • Lo que queda es la relación contigo mismo: un reconocimiento del valor y el deseo de que sea preservado. ¿Puedes separar el vínculo de la preocupación, lamentar tu propia mortalidad de antemano, abandonar la necesidad de vivir para siempre, mientras conservas el deseo de una vida mejor?

Presente

  • El reto de la mediana edad no es lidiar con el pasado o el futuro, sino con el vacío del presente. La sensación de que la satisfacción se aplaza o se queda atrás, de que esforzarse innecesariamente es autodestructivo. Este malestar es un fallo estructural en la persecución de proyectos. Los proyectos son télicos: su objetivo es llegar a estados terminales. Implicarse en ellos de manera exitosa supone concluirlos, eliminando así significado de tu vida.

  • La solución sería hacer una mayor inversión en actividades atélicas, aquellas que no tienen final o agotamiento: actividades como dar un paseo, pasar tiempo con los amigos, apreciar el arte o la naturaleza, cuidar de los hijos o trabajar duro.

  • Puede que no haya cambios en lo que haces de un día para otro. Pero es suficiente ajustar tu actitud, lo que amas: no solo valorar los proyectos, sino el proceso de criar a los niños, mantener las amistades, hacer tu trabajo. Desde fuera, las cosas pueden parecer iguales, pero son profundamente distintas. Si valoras el proceso, consigues lo que quieres ahora mismo y tu implicación no agota su valor.

  • Una cosa que aprendemos de la práctica de la meditación es cómo prestar atención al presente: apreciar el valor de lo atélico entre la rutilante atracción de los objetivos alcanzables. Es el mindfulness en acción.


Del libro: En la mitad de la vida de Kieran Setiya.  Nº de páginas: 216. Editorial: Libros del Asteroide, Barcelona 2019. Traducción: Ramón González Férriz
Puedes ver sinopsis, ficha técnica y algunos fragmentos seleccionados AQUÍ


Luz González Prieto - Psicóloga (G- 2402)

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Emociones: su función y regulación

 

Los seres humanos nos movemos siempre en el ámbito de las relaciones. Nada puede traumatizarnos más que otro ser humano. Las consecuencias de catástrofes naturales o accidentes pueden ser graves, pero los traumas de tipo interpersonal son más dañinos y producen trastornos más profundos en la identidad y las creencias del individuo.

Es la contradicción entre una realidad que nos hace daño y nuestra tendencia a recurrir a los demás lo que nos resulta más complejo de asimilar.

El elemento central del trauma es la traición por parte de aquellos en los que hemos puesto nuestra confianza.

Cuando esperamos ayuda de una figura que ocupa un lugar simbólico, sobre todo cuando estamos en una posición vulnerable, un gesto hostil o la falta de atención puede hacer que algo en nuestro interior se rompa.

No es sólo un recuerdo, que no se puede asimilar, es la ruptura de nuestras creencias sobre nosotros mismos, los demás y el mundo que nos rodea.

Traumas ocultos: pequeñas experiencias cotidianas, que podríamos considerar de poca importancia, cosas que pasan. Tienen que ver con la falta de reconocimiento, con una respuesta inadecuada a las emociones del otro, la manipulación, o la ausencia de apoyo en la sensible etapa de la infancia. Muchas de estas situaciones se asocian al concepto de apego, que es la búsqueda de protección en los cuidadores de los que dependemos cuando somos pequeños, y que trasladamos en la edad adulta a las personas con las que establecemos lazos afectivos.

Antes de que vayamos conectando con nuestra historia, tenemos que contar con información que nos ayude a entenderla.

Cómo funciona nuestra mente, las emociones y las relaciones.

¿Que dispara mi malestar? ¿cómo empieza? ¿qué circunstancias lo alimentan y lo mantienen? ¿qué sensación acabo teniendo?

Las emociones son nuestros sensores, pero para que funcionen como tales hemos de pararnos a escucharlos.

Lo que no se entiende, no se puede cambiar.

Hemos de aprender a identificar los distintos ingredientes que componen el malestar, los matices de nuestras sensaciones.

Mirar nuestras sensaciones internas sin sumergirnos por completo en ellas, verlas con una cierta distancia, con perspectiva. Parar a notar, a observar de cerca nuestras emociones, sin escapar y sin juzgarnos por sentirnos así.

Cuando identificamos los disparadores y las secuencias de estados emocionales que van dando lugar al malestar, podremos introducir cambios.

Tomar conciencia de nuestra reacción ante el malestar inicial que sentimos y las sensaciones que vienen después, muchas veces nos acaban llevando a empeorar la primera sensación.

No tomar nuestras creencias como verdades absolutas y aprender a hacer cambios en las preguntas que nos hacemos a nosotros mismos.

Un elemento esencial para poder tomar decisiones es entender el problema, aumentar nuestra conciencia de lo que sucede fuera y dentro, y analizar las opciones disponibles.

Si conseguimos entender, podremos empezar a cambiar. Sólo podemos cambiar aquello de lo que somos conscientes.

Además de entender, hemos de implicarnos activamente en cambiar lo que nos sucede. Las situaciones negativas graves y mantenidas generan patrones rígidos de funcionamiento que es importante interrumpir y modificar. Han de romperse de modo intencionado y activo las inercias que nos tienen estancados en lugares en los que no nos gusta estar.

En el podcast se abordan los siguientes puntos:

  • Emociones: miedo, rabia, cariño, tristeza, alegría, culpa, vergüenza y preocupaciones.
  • Su función sana y su regulación.
  • Las emociones fluyen, se mezclan, no compiten, ni se pelean.



Del libro:  No soy yo, de Anabel González. Orientado a pacientes y familiares de personas que han sufrido situaciones adversas encajables en lo que se denomina trauma complejo. Anabel Gonzalez es psiquiatra y psicoterapeuta. Es doctora en Medicina y especialista en Criminología.



Luz González Prieto - Psicóloga (G- 2402)

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Madres: apegos y admiración

Dos libros sobre la complejidad de las relaciones madre-hija.

Dos textos inspiradores y necesarios.

Apegos feroces

Vivian Gornick

De este libro guardo muy buenas impresiones. Fue un regalo de una persona con quien comparto preferencias y entusiasmos. He marcado numerosos párrafos, para releer, reflexionar y traerlos a mi propia vida, a mi trabajo. He escrito (para mi) sobre varios temas que aborda. Te invito a adentrarte desde estos textos seleccionados y hacer tu propia experiencia (de vida, de lectura, de amor, de relación con tu madre, con tu pareja, con tus hijos, contigo misma; de conexión con quienes te rodean: a quien admiras, a quien escuchas, de quien aprendes).

Eso es lo que conlleva, supongo, ser unos pocos entre otros muchos: quedas silenciado.

La vida parecía más plena, más intensa y más interesante cuando mi madre otorgaba sentido a la actividad humana que transcurría en el callejón. Durante aquellos instantes, sentía una conexión viva entre nosotras y el mundo que existía tras la ventana.

...ahora los hijos no quieren a sus padres como cuando yo era joven. (Su madre)

...hoy en día el amor hay que ganárselo. Incluso entre madres e hijos.

¿Qué ve, me pregunto, cuando me mira?

La ropa exhibida me hace sentir que ambas llevamos toda la vida confusas acerca de quiénes somos y cómo llegar a serlo. (Ante el escaparate de una tienda de ropa).

Y seguirá dándole vueltas una y otra vez, como hace cuando cree que no entiende algo, tiene miedo y busca refugio en el desprecio y la crítica despiadada.

Guardar luto por papá se convirtió en su ocupación, en su identidad, en su imagen ante el mundo.

Tú querías quedarte atrapada en la idea del amor de papá. ¡Qué locura! Te has pasado treinta años atrapada en la idea del amor. Podrías haber tenido una vida.

Os estáis haciendo viejos los dos. Tú y tus temores..

Una de las dos va a morir a causa de este apego.

Era un hecho que cuanto más inseguras no sentíamos, más superiores moralmente nos creíamos.

Me he dado cuenta de que, cuando una mujer no puede mandar a un hombre al carajo, con frecuencia acaba loca.

Cuando vuelvo a recordarlo, lo veo claro: habitación por habitación, le hicimos hueco a la distancia, medimos la deriva y pusimos en práctica la pérdida.

La situación entre nosotras es volátil. El cambio constante es nuestra realidad cotidiana. La inestabilidad es un asombro impregnado de misterio y promesa. Ya no andamos a la gresca. Hemos alcanzado un grado de distancia permanente. Atisbo los placeres del alejamiento. Este pedacito de espacio me proporciona la intermitente pero útil emoción resultante de creer que comienzo y termino en mí misma.

Le tengo envidia porque vivió su vida. Yo no viví la mía.

Sinopsis: Gornick, una mujer madura, camina con su madre, ya anciana, por las calles de Manhattan, y en el transcurso de esos paseos llenos de reproches, de recuerdos y complicidades, va desgranando el relato de la lucha de una hija por encontrar su propio lugar en el mundo. Desde muy temprano, Gornick se ve influenciada por dos modelos femeninos muy distintos: uno, el de su madre; el otro, el de Nettie. Ambas, figuras protagónicas en el mundo plagado de mujeres que es su entorno, representan modelos que la joven Gornick ansía y detesta encarnar, y que determinarán su relación con los hombres, el trabajo y otras mujeres durante el resto de su vida.

Nº de páginas: 193. Editorial Sexto Piso, 2017. Traducción: Daniel Ramos Sánchez

Vivian Gornick nació en 1935 en Nueva York. En 1969 comenzó a escribir en el Village Voice –donde empezó a darle voz al movimiento feminista hasta convertirse en una de las figuras más reconocibles de Estados Unidos en este campo– y, posteriormente, en medios como The New York Times o The Nation. En Sexto Piso hemos publicado sus libros Apegos feroces (Premio del Gremio de las Librerías de Madrid en 2017), La mujer singular y la ciudad, Mirarse de frente, Cuentas pendientes (Premio Las Librerías Recomiendan 2021) y El fin de la novela de amor.


Ella pisó la luna

Belén Gopegui

¿Conocemos a nuestras madres? ¿Sabemos qué vida querían tener, qué aspiraciones?

Una conferencia para dar voz y visibilidad a tantas mujeres que no tuvieron elección, que no recibieron reconocimiento. Una llamada a acercarnos más a las madres. Brillante prosa, y conmovedor relato.

Fragmentos seleccionados

... la distancia aparente no es más que un espejismo con la intención de enfocar mejor lo que miramos.

¿Qué hay de lo que no fue, de lo que millones de mujeres no fueron? ¿Qué hay de lo que no pudo estudiar?, ¿del entorno que no tenía nada que ofrecer a una niña como Miriam?, ¿de la vida que hubiera podido vivir una Margarita que nunca existió si la salud de las mujeres no hubiese sido un asunto menor para la medicina y si el modelo de género y, por tanto, de cuidados, hubiera sido otro?

...así la historia está llena de miles de otros nombres de mujeres que no llegan a gozar ni de una línea en una página de un libro y que nos han hecho, han hecho a la humanidad, mejores de lo que somos.

Pregunten, sí, pregunten a sus madres, mientras puedan. Y si ya no están o si han perdido la memoria, pregunten a las personas que las conocieron y que un día también dejarán de estar. Pregunten, porque cada historia tiene su valor irreemplazable.

Se trata de que las palabras nos ayuden a ver lo que hay en lo que hay, cuando eso sigue siendo, todavía, menos visible.

Sinopsis: El libro más personal de Belen Gopegui: un texto poderoso, leído en su día como conferencia, que reivindica a todas las mujeres cuyos logros no han visto la luz.

En este elocuente y concentrado texto, Belen Gopegui recurre a su historia familiar, a la figura de su madre, para poner de relieve el valor de tantos destinos de mujer que, precisamente por serlo, han quedado relegados o truncados. La historia de Margarita Durán convoca muchas otras y es un documento conmovedor y necesario para la tarea, aún pendiente, de repensar el mundo desde una perspectiva ampliada y contribuir de este modo a transformarlo.

Hay cientos de miles de vidas de mujeres que no sólo merecen ser contadas, sino por las que hemos de luchar para que se cuenten, porque ganarle la pelea a las estructuras depende también de las historias que tengamos. A ver, no es que sería bonito o interesante que se contaran, es que las necesitamos para entender lo que nos está pasanando.

Nº de páginas: 96. Editorial Random House, 2019. Así empieza.

Belén Gopegui nació en Madrid en 1963. En 1993, la editorial Anagrama publicó su primera novela, La escala de los mapas. Siguieron, entre otros títulos, Tocarnos la cara (1995), La conquista del aire (1998), Lo real (2001), El lado frío de la almohada (2004), El padre de Blancanieves (2007) y Deseo de ser punk (2009).

Literatura Random House ha publicado Acceso no autorizado (2011), El comité de la noche (2014), Quédate este día y esta noche conmigo (2017) y la edición conmemorativa del XXV aniversario de La escala de los mapas. Rompiendo algo (Ediciones Universidad Diego Portales, 2014; Debolsillo, 2018) reúne una selección de sus artículos y ensayos.


Luz González Prieto - Psicóloga (G- 2402)

Atención psicológica en Vigo y online.

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